La educación y el aprendizaje inicial son factores determinantes en el desarrollo de los niños y niñas, es importante que los estudiantes vayan adquiriendo conocimientos académicos, sin dejar de lado otros tipos de aprendizaje como es la gestión de sus emociones, por lo que, en la actual coyuntura histórica, esto se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de los colegios, profesores y apoderados.

El psicólogo y escritor Daniel Goleman, define la educación emocional como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones”.

Ello nos lleva a valorar la importancia de que los niños aprendan a identificar y gestionar sus emociones, tal y como explica la psicóloga educativa, Clara Aladrén Bueno, “Los niños tienen que aprender a pensar antes de actuar, a controlar su agresividad y su ira, a identificar por ejemplo cuando están tristes o contentos… Y todo esto se consigue educándolos emocionalmente desde pequeños. Solamente así serán más felices y sabrán adaptarse a las diferentes situaciones por las que les irá llevando la vida”.

Dicha situación representa para las escuelas varios desafíos, entre los cuales podríamos mencionar, un cambio en las plataformas de enseñanza-aprendizaje. No es ajena a esta situación, que muchos de los docentes se enfrentan a circunstancias complejas que les llevan a elevar sus niveles de estrés, aunado a signos evidentes de desmotivación y en el caso de los niños y niñas, se enfrentan en muchos casos, a altos niveles de violencia, “bullying”, problemas de atención y de alimentación. Hoy en día, las iniciativas más frecuentes para hacer frente a estos problemas se traducen en actividades reactivas, centrándose fundamentalmente en los síntomas. Es por ello, que el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia UNICEF, recomienda que se priorice en la prevención y la intervención temprana.

Entre alguna de las opciones para comenzar a ocuparnos de este tema, está un programa de Meditación Educativa, creado por la Fundación Isha Educando para la Paz, es un plan de 16 sesiones que propone reducir los niveles de violencia escolar y mejorar el rendimiento académico, incrementando el bienestar de la comunidad escolar (educadores, apoderados y estudiantes), mejorando la autoestima de los niños y niñas y la convivencia en el Aula.

Dicho programa de meditación, comenzó a implementarse a mediados de 2018 en el Colegio San Francisco de Asís de Talca, con niños y niñas de 1º Básico, de 6 a 7 años de edad.

Se capacitó a dos profesoras de Educación Básica, a quienes se les entregó las herramientas necesarias para la implementación del programa en el aula. Posteriormente una profesora y facilitadora capacitada en meditación intervino con los estudiantes de 1º Básico durante las 16 sesiones, dos veces por semana y  90 minutos por sesión.

La evaluación que se utilizó, fue una encuesta cualitativa de violencia escolar, aplicada al inicio y al final del proceso.

Luego de terminar las 16 intervenciones,  se mantuvieron  tres actividades permanentes del programa en las clases para ser practicadas diariamente por los estudiantes, apoyados por la profesora del Nivel. 

Estas son:

-La meditación educativa

-Aprendizaje emocional

-Círculo de expresión.

Las tres actividades permanentes resultan fundamentales para la continuidad del programa, ya que los cambios reales en los estudiantes sólo se lograrán evidenciar tras la práctica disciplinada y metódica de la meditación y  la expresión constante y autorregulada de las emociones.