La educación inicial es fundamental en el desarrollo de los niños y niñas, en la actualidad la situación en las escuelas presenta diversos desafíos tanto para los educadores como para los educandos. Los docentes poseen altos niveles de estrés y signos de desmotivación y los niños y niñas se enfrentan a altos niveles de violencia, “bullying”, problemas de atención y de alimentación. Hoy en día, las iniciativas para hacer frente a estos problemas son reactivas, centrándose en los síntomas. UNICEF, recomienda que se priorice la prevención y la intervención temprana.

Actualmente, existe un proyecto de ley de la Fundación Liderazgo Chile, que busca incorporar la educación emocional dentro del aula, pero no desde el conductismo, no bajo la forma de ramo, con una evaluación y una nota. Se pretende que el docente adquiera herramientas y competencias en su proceso pedagógico, para incorporarlas de forma transversal en la malla curricular. Existe evidencia de que la disposición emocional determina la capacidad de aprender, es decir, un niño o niña que está en buenas condiciones emocionales, recibirá de mejor manera los conocimientos. Los profesores tienen que adquirir estas herramientas y traspasarlas a los establecimientos educacionales.

El Programa de Meditación Educativa, creado por la Fundación Isha Educando para la Paz, es un plan de 16 sesiones que propone reducir los niveles de violencia escolar y mejorar el rendimiento académico, incrementando el bienestar de la comunidad escolar (educadores, apoderados y estudiantes), mejorando la autoestima de los niños y niñas y la convivencia en el Aula.

El programa de meditación educativa Isha, fue implementado a mediados de 2018 en el Colegio San Francisco de Asís de Talca, con niños y niñas de 1º Básico, de 6 a 7 años de edad.

Se capacitó a 2 profesoras de Educación Básica, a quienes se les entregó las herramientas necesarias para la implementación del programa en el aula. Posteriormente una profesora y facilitadora capacitada en meditación intervino con los estudiantes de 1º Básico durante las 16 sesiones, 2 veces por semana y  90 minutos por sesión.

La evaluación que se utilizó, fue una encuesta cualitativa de violencia escolar, aplicada al inicio y al final del proceso.

Luego de terminar las 16 intervenciones,  se mantuvieron  tres actividades permanentes del programa en las clases para ser practicadas diariamente por los estudiantes, apoyados por la profesora del Nivel. 

Estas actividades son:

-La meditación educativa

-Aprendizaje emocional

-Círculo de expresión.

Las tres actividades permanentes son fundamentales para la continuidad del programa, ya que los cambios reales en los estudiantes sólo se lograrán evidenciar tras la práctica metódica de la meditación y  la expresión constante y autorregulada de las emociones. 

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